A pesar de que la actual titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Rosario Piedra, no se encuentra entre los cinco mejores perfiles evaluados para el cargo, las comisiones unidas de Justicia y Derechos Humanos del Senado aprobaron el dictamen que la incluye en la terna para un nuevo periodo de cinco años.
La votación final fue de 9 a favor y 4 en contra en la Comisión de Derechos Humanos, y de 11 a favor y 5 en contra en la Comisión de Justicia.
La terna quedó conformada por Rosario Piedra Ibarra, Paulina Hernández Diz (exvisitadora adjunta en Jalisco) y Nashieli Ramírez Hernández (presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México). Sin embargo, la inclusión de Piedra ha generado críticas de la oposición, que cuestiona tanto su desempeño como su cercanía con el gobierno.
Senador Corral admite que Rosario Piedra no estuvo entre los mejores perfiles
El senador Javier Corral, presidente de la Comisión de Justicia, explicó que la evaluación consideró a 66 personas, de las cuales 47 cumplieron con los requisitos y fueron entrevistadas. Según Corral, el proceso fue “transparente y riguroso,” con la participación de organizaciones civiles y criterios propuestos por grupos parlamentarios. No obstante, Piedra no estuvo entre los cinco perfiles mejor evaluados, que incluyeron a Nashieli Ramírez Hernández, Tania Ramírez Hernández, Paulina Hernández Diz, Karla Obregón y Carlos Pérez Vázquez.
A pesar de estos resultados, la mayoría de legisladores de Morena decidió incluir a Piedra en la terna, lo que ha generado dudas sobre la legitimidad del proceso.
Oposición rechaza inclusión de Piedra por falta de transparencia
La senadora de Movimiento Ciudadano, Alejandra Barrales, denunció que el proceso debía seleccionar a los aspirantes mejor evaluados y afirmó que, en su opinión, Piedra fue “la peor evaluada”, lo que incumpliría los términos de la convocatoria.
Senadoras del PAN, como Verónica Rodríguez y Lilly Téllez, también expresaron su rechazo a la posible reelección de Piedra. Rodríguez argumentó que la CNDH necesita un liderazgo imparcial y comprometido, no “una figura al servicio del Ejecutivo.” Por su parte, Téllez acusó a Piedra de ser “una tapadera” de abusos y violaciones de derechos humanos en México.
La terna se votará próximamente en el Pleno del Senado, donde se definirá quién liderará la CNDH en un periodo de grandes retos para los derechos humanos en el país.
¿Cómo se elige presidente o presidenta de la CNDH en el Senado?
El proceso para elegir al presidente de la CNDH en el Senado comienza con una convocatoria pública para que los aspirantes presenten su candidatura. Las Comisiones Unidas de Derechos Humanos y de Justicia del Senado evalúan a los candidatos, quienes participan en comparecencias públicas donde presentan sus propuestas y responden a preguntas de los senadores.
Tras la evaluación, las comisiones integran una terna de los aspirantes más idóneos, que es presentada al Pleno del Senado. Finalmente, los senadores discuten y votan la terna; el candidato que reciba una votación calificada de dos terceras partes de los presentes es designado presidente de la CNDH por cinco años.
¿Por qué es importante la elección de presidente de la CNDH?
La elección del presidente de la CNDH es crucial porque este organismo autónomo tiene la responsabilidad de proteger y promover los derechos humanos en México, actuando como un contrapeso ante posibles abusos de poder y violaciones de derechos fundamentales.
Su liderazgo influye en la independencia y eficacia de la CNDH para atender quejas de ciudadanos, emitir recomendaciones y supervisar la actuación de instituciones públicas en temas de derechos humanos.
Además, el presidente de la CNDH representa la postura del organismo frente a temas nacionales sensibles, como la violencia, el respeto a los derechos de las minorías y los derechos de las víctimas.
➡️ Únete al canal de El Sol de México en WhatsApp para no perderte la información más importante
Por esto, debe ser un líder imparcial, con credibilidad y experiencia, es fundamental para mantener la confianza pública en el organismo y asegurar que sus recomendaciones y acciones sean tomadas en serio por otras instituciones, promoviendo así un sistema de justicia más justo y efectivo en el país.